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miércoles, febrero 27, 2008

Los tics del candidato



Queridos contertulios:

Mis intenciones son cuando menos pacificadoras, en ambientes de alta tensión como los que se viven hoy en día en las calles de España. Todo el mundo esta preocupado y atento. Dicen que el programa ese, el de la tele, lo vieron una tira de gente. Así, claro, la gente esta preocupada. Ayer me encontré con la vecina del tercero segunda, una argentina medio revoltosa, y me comentó que esto de las elecciones la tensionaba tanto que se iba a ir unos días a las Bermudas a tomar un poco el sol. Yo pensaba que lindo sería tomarnos unos días en las Bermudas con el Carlos. Pero claro, qué haríamos con las dos bestias. Así que entonces me puse a batir unos huevos, que ya se me iban a pasar, y me hice una tarta que me quedó preciosa. Al Carlos le encanto, y mi hijo el menor se llevó hoy un pedazo en vez de su bocata de chorizo. Se ve que quedó buena, yo no la probé porque estoy cuidando mi figura.

Pero bueno, no quiero irme por las ramas. Voy a decir algo que pienso hace ya bastante tiempo. Ayer se lo comentaba al Carlos y él me decía:

-Carlos: Dilo, mujer!. Dilo!

Así que bueno, lo voy a decir.

Yo creo que el Señor Rajoy, bueno espero que no se lo tome a mal Joseph, porque si no mejor no lo digo. Ustedes piensen que yo soy muy buena y que no tengo alma para la discordia, ¿saben? . Lo que pasa es que, es algo que yo creo, en fin, que tiene muchos tics el Señor Rajoy, y que los tics a mí siempre me parecieron de la gente que no dice las cosas. Como no te digo que voy a subir los impuestos me empieza a temblar el ojo. ¿Se dan cuenta? Por eso yo le digo al Carlos que no me fío de Rajoy, porque tiene muchos. Hay veces que le salen todos juntos y uno ya ni sabe a quien está mirando. Es sobre todo con el ojo y la boca. Pero cuanto más habla más le salen, es muy raro

Bueno, eso es todo, ahora ya me saqué un peso de encima.


Les mando un besico mu grande pa todos, especialmente a la vecina del quinto que me pasó la receta de la tarta.


saludicos

Dolores

sábado, febrero 23, 2008

Las puertas secretas de la recoleta

La parodia no es un drama, no es una comedia, es el latido moribundo de las frases lineales. A la caza de los más íntimos valores patrios, que signan el devenir social, me encuentro. En mi oficio reporteril, informativo y reflexivo. La parodia descubriose ensimismada, desenterrada de sus entrañas sutiles y metafóricas. Ahora, veraniegas reformas modernistas, informes vacuos de los uniformes que se han hecho empresarios, que se han hecho dirigentes de prepago, que se han hecho jefes de gobiernos. Lisa y llanamente, sin despidos encubiertos, la encubierta es la patria, avergonzada y perezosa.

Pro, proclaman en la calle, queso y dulce de batata para el pueblo, para el pueblo lo que es del pueblo, para el Macri´s Group, el pueblo, el arroz con leche, el dulce de membrillo y el poco gruyere que quedaba en la heladera. Las lentejas han sido tomadas en forma de divisas para pagar la bicicleta de hacer los mandados. Caminando entre manifestantes me llegó la información, suculenta y preciada, de que algo se cocinaba, algo tenebroso y oscuro, no muy lejos de por donde iban caminando los reclamos en forma de pancartas, las voces en forma de bombos. Una voz lo dijo y desapareció, como si de la ultratumba se tratase. Cementerio de la Recoleta.

Me pongo el grabador en la solapa del piloto y salgo al ruedo, que a fin de cuentas es lo único que conozco. Me subo al caballo, sé que ese día tenía alma provocadora, y me dirijo al barrio de la recoleta. Mi yegua, coqueto animal, miro de reojo al hombre de seguridad parapetado a las puertas del cementerio.

- Hoy esta cerrado, están construyendo un puente acuático que unirá las tumbas de Sarmiento y Avellaneda.

- Tengo que pasar, soy la tataranieta de Almirante Brown, tengo una importante misión de recuperación de la memoria de mis ancestros.

- Lo siento, pero hoy no se puede

Lo miro, un testarudo y panzón simulacro de policía, oficial de inseguridad armado. Me doy media vuelta, mirando de reojo el portal, y en el medio a él, mezcla de arquero crónico en el partidito de fútbol del barrio, y engullidor por antonomasia de pebetes de mortadela y queso. Su rostro, comprende, se transforma. Tres golpecitos de rebenque en el brillante lomo de eureka. Ahí estoy, atravesando las puertas del secretismo, acongojado, el guardián-portero-pebetero, salta esquivando el galope firme de mi yegua.

Dentro del cementerio todo es silencio, sin turistas hasta parece ser un cementerio real. Me dirijo a la zona de los mausoleos, mi instinto periodístico me dice que lo visite a Dorrego.

Ahí están, figurines repetidos de una anunciada crónica mortal. Primero las voces, Mourice, speak in the future lenguage, speak Mourice, speak. Como tres floreros cualquieras adornando las patrióticas tumbas, camuflajeados detrás de un héroe pampeano, se encontraban ellos. Mauricio Macri, George Bush y Mariano Rajoy. Planeaban no el futuro de la ciudad de Buenos Aires, tampoco desideraban acerca del futuro del Club Xeneize.

George le decía a Mariano que Latinoamérica era una tierra rica en hombres virtuosos y visionarios como Mauricio, empresarios de pura cepa. Mariano escuchaba y asentía.

- Mariano: Hay que pensar en el hoy, en el largo plazo estaremos todos muertos. Hoy por ejemplo, podemos hacer negocios convenientes para Europa y Estados Unidos. Por ejemplo: estamos interesados en comprar ese montón de hielo que tienen al sur, después de todo, para qué puede servir tanto hielo junto. Nosotros les podemos brindar a cambio las bicicletas que vamos retirando del servicio de préstamos de bicicletas de Barcelona. Esa es una oferta interesante y agresiva.

- George: Mariano, please, try to be a little less agressive in your negotiation, what can I offer rigth now?. Bueno, podría por ejemplo ofrecerles las patentes de un medicamento altamente reclamado en el mercado, un antibiótico par ala peste bubónico.

- Macri: Muchachos, muchachos, son tan generosos.

Yo estaba escondida, grabando, siempre grabando. Un hombre corpulento de seguridad me descubrió grabador en mano. Entonces decidí descubrirme ante los vendepatrias y complotados. Tome firmemente las riendas de eureka y me abalancé sobre ellos. Sooooooooo!! Sooooooo!! Gritó George. Pero era demasiado tarde ya estaba yo al trote limpio por la mitad del cementerio. Mariano comenzó a agarrar huesos del osario general y me los tiraba con una gomera improvisada con su seria corbata. George hablaba por teléfono pidiendo que me lances unos misiles nuevos. Mauricio pensaba que yo era una de las jinetas del Apocalipsis, perdido el hombre.

A rebencazo puro salí al galope con la información exclusiva hacia el diario.

Ahora estoy en el proceso de desgravación. Pero se vienen días premonitorios.

Esten atentos que las vacas van a estar gordas para los que deben comerlas!

Esto ha sido todo por hoy,

soy Lia Churrasco,

Churrasco Ñus para La novia olvidada